La tecnología se ha introducido en cada casa y en cada negocio, incluidos –claro- los despachos de abogados. Los softwares facilitan la organización y gestión, las webs y redes sociales posibilitan mayor visibilidad y cercanía con potenciales clientes y los servicios “cloud computing” permiten, entre otras cosas, trabajar desde cualquier parte del mundo con acceso a Internet.

Este panorama ofrece enormes ventajas si bien, la utilización de los medios tecnológicos debe ajustarse a unas reglas del juego que, para los abogados, conllevan un plus de cuidado inherente a la profesión y, por otra parte, no siempre es fácil conocer el funcionamiento exacto de la tecnología, lo que hace que puedan pasar inadvertidas las implicaciones legales de su uso.

Bajo esta perspectiva el pasado 6 de marzo celebramos una jornada de formación en el Ilustre Colegio de Abogados de Segovia, con la colaboración de la Asociación de Expertos Nacionales de la Abogacía TIC (ENATIC), en la que Ruth Benito participó como moderadora y en la que contamos con ponentes de gran solvencia en la materia como Ofelia Tejerina, Francisco Pérez Bes y Leandro Núñez.

En este evento se habló de la publicidad “on line” del abogado, a la que resulta aplicable no sólo la Ley General de Publicidad y la Ley de Competencia Desleal, sino también el Estatuto General de la Abogacía Española y el Código Deontológico Español,  de “cloud computing”, sus ventajas y sus riesgos, los flujos internacionales de datos, de la privacidad y confidencialidad en el uso de las TIC por los abogados con la continua aparición de nuevos canales de comunicación, y, por supuesto, del secreto profesional.