El dropshipping, para quien no esté familiarizado con el término, es un sistema de e-commerce que puede proporcionar algunas ventajas o comodidades al propietario de una tienda on-line, como, por ejemplo, no tener que asumir el riesgo del stock pudiendo dedicarse por completo a la venta, al ser un tercero, el dropshipper, quien almacena los productos y gestiona su envío y entrega al cliente final.

En función del sistema y de la estructura de la web de la tienda on-line, el dropshipping será más o menos rentable para el minorista.  Si éste decide descargar directamente una de las plantillas de comercio on-line del propio dropshipper, quedará más limitado para elegir los productos en venta. Además, pueden resultar difusos los contornos del negocio jurídico que verdaderamente subyace, pues es complejo determinar  quién es realmente el proveedor de quién.

En cualquier caso el titular de la tienda virtual será responsable de cumplir con los requisitos y obligaciones que le imponga la legislación vigente en materia de comercio electrónico y, entre otras cuestiones, deberá informar al cliente de una serie de cuestiones con carácter previo al proceso de compra (su identidad, características del producto, precios impuestos y gastos de envío,etc), así como sobre el derecho de desistimiento del usuario. Al momento de entregar el producto debe igualmente facilitar al consumidor otra serie de información (resolución del contrato, dónde se pueden presentar reclamaciones, servicio post venta y garantías…).

Por descontado también deberá observar los aspectos legales sobre la utilización de cookies, así como en materia de publicidad, competencia desleal y protección de datos. A este último respecto, el comercio on-line, será responsable de los datos personales que trate en el desarrollo de su actividad. Como tal debe cumplir una serie de obligaciones (deber de información, mantener la calidad de los datos, inscribir el/los correspondiente/s fichero/s, asegurar al afectado el ejercicio de sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición e informarle sobre cómo puede ejercitarlos, adoptar las oportunas medidas de seguridad…).

Por su parte, el proveedor de dropshipping es lo que se llama “encargado del tratamiento” de los datos de los clientes del minorista. ¿Esto qué significa? Muy resumidamente que debe utilizar los datos de dichos clientes para facilitarle el servicio de dropshipping a la tienda on-line. Pero tal uso debe estar limitado al estrictamente necesario para poder prestar ese servicio, no pudiendo utilizar los datos personales de los clientes del comercio on-line, para ninguna otra finalidad y además el encargado debe cumplir, a su vez, otra serie de obligaciones impuestas por la Ley Orgánica de Protección de Datos. A todo ello hay que añadir que entre el dueño de la tienda on-line (responsable) y el dropshipper (encargado del tratamiento) debe suscribirse un contrato en el que se contemple lo dispuesto en el artículo 12 de la LOPD.

Queda clara, pues, la necesidad de:

1) Dejar claramente determinados los compromisos entre el minorista y el dropshipper.

2) Que exista una excelente coordinación entre ellos de cara a las obligaciones de cada uno de ellos hacia el consumidor.

3) Que la plataforma on-line elegida permita al vendedor incorporar cuantos elementos y textos sean necesarios en cumplimiento de la normativa vigente, lo que le permitirá transmitir verdadera confianza al usuario y reducir el riesgo a sanciones.